Cátedra Latinoamericana

Hugo Chávez

Hugo Chávez: «América Latina vive un momento de transformaciones»

Kintto Lucas

Entrevista aparecida en las revistas Brecha de Uruguay y Tintají de Ecuador.

Agosto de 2002

Para el presidente venezolano Hugo Chávez, América Latina vive un momento especial en el que se está gestando un gran movimiento latinoamericano de transformación social, política y económica, que se ha iniciado por la conciencia de los pueblos. «Se ha llegado a una línea de no retorno en la que los líderes que no sean capaces de comandar la ola deberán montarse a ella para no ser arrastrados por los acontecimientos», argumentó Chávez en una entrevista realizada durante la II Reunión de Presidentes de América del Sur que se llevó a cabo en Guayaquil entre el 26 y 27 de julio. El mandatario analizó además el proceso bolivariano y el posible surgimiento de movimientos similares en otros países, como el que postula a Lucio Gutiérrez en Ecuador; describió las protestas de sectores empresariales y latifundistas; y contó momentos desconocidos del golpe de estado del 11 de abril entre otros temas de interés.

K.L.: Tal vez por falta de información, a veces surgen dudas sobre el proceso bolivariano, y hay quienes se preguntan ¿dónde está el contenido popular del proceso?

H.C.: El contenido está en la propia Constitución Bolivariana pero se ve reflejado en las leyes aprobadas y en el arraigo de la revolución en esos sectores. Fueron los sectores populares los que defendieron el proceso tras el golpe de estado del 11 de abril, y lo defienden por las conquistas que han obtenido. Los sectores populares cuando salen a la calle a defender la revolución no defienden solamente un sentimiento, o una historia, defienden conquistas concretas que no habían logrado antes. El 11 de abril, una masa impresionante de gente rodeaba el Fuerte Tiuna. En una sala los militares discutían sobre la situación. Había posiciones divididas hasta que un general se levantó y dijo: «Esto lo va a resolver el pueblo». Salió de la reunión fue a la puerta de entrada, había una 500 mil personas y varios tanques resguardaban el fuerte. Este general se subió a un tanque y la gente quedó en silencio. Pidió un megáfono, gritó «¡viva Chávez!» y la explosión de júbilo creo que retumbó en todo este continente. Como aquel general, los soldados del regimiento de Palacio se negaron a tocarle honores al golpista [Pedro] Carmona. No querían tocarle la corneta y el tambor. Al final obligaron a un grupito y algunos salieron llorando, llegaron a su cuadra donde duermen, lanzaron las cornetas al suelo y uno de ellos preguntó «¿quién es ese viejito?, ¿dónde está Chávez?», otro contestó: «Se lo llevaron», y un tercero dijo: «¿Se lo llevaron?, ¿y nosotros para que estamos aquí?, ¿qué le voy a decir yo a mi mamá que adora a Chávez, cuando llegue a casa y me mire a los ojos y me diga: “hijo, ¿y Chávez?, ¿y tu no estabas allá para cuidarlo?”». Entonces los muchachos dijeron: «Tiremos las cornetas busquen los fusiles». Y el mundo estuvo a punto de ver una toma de rehenes, porque esos soldados iban a tomar de rehenes a Carmona y todos los otros. Solo que lo oficiales, un poco más maduros ya estaban planificando la retoma del Palacio. Acá está uno de ellos [dice señalando a uno de los integrantes de su seguridad]. Esta es la más grande fortaleza que hoy tiene Venezuela, la unidad del pueblo civil con el pueblo militar. No habrá poder en este continente que pueda contra esa fuerza popular. Ahora más que nunca esta revolución es popular, es pacifica, pero no está desamada.

K.L.: En Ecuador se ha gestado un movimiento que respalda la candidatura presidencial de Lucio Gutiérrez, un ex coronel que en su momento junto al movimiento indígena protagonizó una rebelión contra el gobierno. ¿Es posible pensar que el proceso venezolano se extienda a otros países de América del Sur, sobre todo aquellos en los que las fuerzas armadas tienen sectores de extracción más popular y una mirada progresista?

H.C.: Si no fuera jefe de estado yo podría hablar horas contigo del tema, pero lo que te puedo decir es que nosotros no tenemos ningún empeño en exportar la revolución bolivariana a los demás países de este continente. Respetamos la soberanía de cada pueblo de cada nación. Deseamos para ellos lo mejor, pero las cosas de Ecuador las solucionan los ecuatorianos. Las revoluciones no se exportan

K.L.: Pero se exportan ideas...

H.C.: Ideas... claro. Los latinoamericanos no son ciegos, no son sordos están analizando los procesos. Los pueblos están evaluando. Neruda tenía razón, visionario como era, inmenso como era, decía en su Canto a Bolívar:

    Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
    en Madrid en la boca del quinto regimiento.
    Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres.
    Y mirando el Cuartel de la Montaña dijo:
    Despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo.

Esto es lo que está ocurriendo en América del Sur. Creo, como dice Vivianne Forrester en su libro El horror económico, que el mundo vive una mutación general. He visto esa mutación por todas partes. Vas por Santiago de Chile y anda de nuevo Salvador Allende, vas por cada país y ves esas mutaciones. El corazón de toda esa gente está despertando en movimientos transformadores. Desde un punto de vista general, yo hablo de una línea de no retorno. En América Latina estamos sobre el grado de conciencia necesario para iniciar procesos de transformación, estamos en la línea de no retorno. Montesquieu decía que los lideres que no puedan ser comandantes de la ola, deben montarse en ella para no ser arrastrados por los acontecimientos. Con particularidades, con diferencias, con grados de intensidad variables, en todo este continente está comenzando a generarse un gran movimiento de transformación que se ha iniciado por la conciencia, y que incluso está llegando a estas cumbres presidenciales, en las que se está comenzando a cambiar el discurso y el perfil, y eso demuestra una modificación importante en la conciencia.

K.L.: Estos procesos, o mutaciones, que se están dando en América Latina, con la profunda crisis como telón de fondo, llevan a estallidos sociales en unos casos o a enfrentamientos entre los sectores pobres, que buscan un lugar en la construcción de su destino, y aquellos que defienden sus privilegios. Algo de eso parece estar ocurriendo en Venezuela.

H.C.: Si tú te pones a analizar las razones de la protesta contra Chávez es que ha surgido una contrarrevolución. Quienes impulsan esas protesta son los sectores privilegiados. Por ejemplo, los dueños de las tierras, los dueños de grandes latifundios. En Venezuela hemos aprobado leyes que tocan los privilegios de los ricos. La Ley de Tierras y Desarrollo Agrario proscribe el latifundio porque la tierra debe ser del que la trabaja. Entonces los dueños de los grandes latifundios, que tienen mucho dinero, se han organizado para tratar de sacar a Chávez del gobierno. Pero los campesinos que son muchos más, que son miles y miles, están organizándose. Hay una fuerza de campesinos bolivarianos que el día del golpe salió por todo el país con escardillas, con machetes, con tractores, en burro, en mula y a caballo, a cortar las carreteras con la Constitución y la ley de tierras en la mano. Los campesinos se han incorporado a la revolución. También aúpan la protesta contra Chávez sectores empresariales que tienen mucho dinero y casi nunca lo tienen en Venezuela, lo tienen en dólares fuera del país, porque hemos hecho leyes que tocan sus privilegios. Ellos se apoyan en el dinero y el de ciertos medios que conspiran. Del otro lado están las protestas de los sectores que defienden la revolución.

K.L.: Fuera de Venezuela hay sectores que tienen dudas sobre el carácter ideológico del proceso bolivariano. Inclusive en sectores progresistas se asume el discurso de los sectores empresariales y de Estados Unidos que presenta a Chávez como un populista...

H.C.: Fidel Castro decía cierta vez: «Ustedes allá en Venezuela la lucha por la justicia, por la igualdad y por la libertad la llaman bolivarianismo. Aquí la llamamos socialismo». En realidad no se trata de cómo se llama aunque el nombre la define. La ideología bolivariana está sustentada en principios revolucionarios, sociales, humanistas, igualitarios. Bolívar de verdad quería hacer una revolución, pero su clase social, la oligarquía a la cual pertenecía de raíz no se lo permitió. El pueblo, que era un pueblo guerrero, no tenía muy claro cuál era el camino. Hoy existen más ventajas para impulsar un proceso como el que estamos impulsando. La ideología bolivariana es anti-neoliberal. En la Constitución está la revolución, está la racionalización de la voluntad de transformación, está la tesis del Estado necesario, está la ideología. Se trata de un Estado social de justicia. En la Constitución están diseñados proyectos de largo alcance, en la construcción de ese Estado diferente. Este proyecto está en marcha y uno de sus ejes estratégicos es construir la democracia bolivariana participativa. El proceso de transformación es una secuencia de transiciones, Se trata de que la situación cambie de verdad, para no quedarnos en los cambios de Lampedusa que cambia todo pero todo sigue igual. No, se trata de una transformación. Es más estructural, más integral y plena, es una revolución, no hay otro camino que la revolución.

Bolivarianas

  • Entre las propuestas de Hugo Chávez en la reunión de presidentes, está crear un Fondo Humanitario Internacional que fomente el desarrollo de América del Sur en oposición al Fondo Monetario Internacional.
  • También propuso crear una corporación entre las empresas estatales de los países petroleros de América del Sur. Llamó a que aquellos que no integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se integren a ella. «Desde hace varios años venimos proponiendo unir a los países petroleros de América Latina. Hasta ahora no ha tenido la acogida que esperaba. De todos modos no estoy defraudado para nada porque no era objetivo de la cumbre tratar ese tema. Me siento muy contento de que se haya discutido en algunas instancias. Conmigo anda el Ministro de Energía y Minas de Venezuela y estuvo conversando con representantes energéticos del continente. Este es un camino para el cual hay que tener mucha paciencia. Cuántos años pasamos para conformar la OPEP, como cuarenta. Cuántos años trabajando, cuántas luchas para rescatarla después de que estaba en el suelo. Así que es un camino para trabajarlo con paciencia».
  • Remarcó su oposición a la creación del Area de Libre Comercio de las Américas y enfatizó en la necesidad de integrar América del Sur, no solo económicamente sino culturalmente.
  • También dijo que esperaba que se llegase a la justicia en torno a las muertes provocadas durante el 11 y 12 de abril cuando se produjo el golpe de Estado contra su gobierno.
  • Aseguró que existen indicios de participación externa en el golpe de Estado. Si bien no quiso identificar los países que habrían participado, aseguró que ya se han difundido informaciones sobre eso, en alusión a Estados Unidos y España, y que esperaba que concluyan las investigaciones para pronunciarse.
  • Destacó que el documento firmado por los presidentes de América del Sur haya criticado las barreras proteccionistas de Estados Unidos y Europa. En cuanto al documento denominado Consenso de Guayaquil aseguró estar satisfecho aunque no sea tan radical como los discursos. «Estoy satisfecho con el acta porque cubre las expectativas del momento. Nosotros no venimos para hacer una gran declaración. El acta ya estaba trabajada y ese señalamiento que es general satisface para esta cumbre, para este momento. Pero hay que discutir con más detalle en otro tipo de reuniones, en otro tipo de eventos.
  • Advirtió a los grupos «desestabilizadores» que buscan su salida del Palacio de Miraflores que «conseguirán millones de venezolanos de pie dispuestos a defender la revolución venezolana. Nosotros no somos miles, somos millones. Estamos dispuestos a lo que sea para defender nuestra revolución».
  • Argumentó que «Venezuela está hoy dando una batalla que trasciende los limites de Venezuela misma, nosotros estamos hoy en el centro de la atención del mundo entero, cada día, cada hora, sobre todo los pueblos pobres del mundo tienen su fe y esperanza puestas en la revolución venezolana que estamos impulsando». Y añadió que «la revolución venezolana ya no nos pertenece solo a nosotros, las banderas bolivarianas están siendo levantadas por millones de seres humanos, por eso nosotros debemos estar a la altura de la esperanza que se ha desatado en el mundo, no podemos quedarles mal a los pueblos de este continente».
  • Denunció que «la revolución sigue estando amenazada, siguen diversas fuerzas contrarrevolucionarias tratando de enterrar nuestra revolución, así lo digo y por eso llamo a todo el pueblo venezolano desde la frontera del occidente, en la selva, en la sierra de Perijá, desde la guajira hasta la selva del Orinoco, y desde la Península de Paria hasta las montañas de los Andes, a ponernos de pie, a unirnos, para impedir que vayan a enterrar nuestra vida, nuestra esperanza, nuestra revolución». Y añadió que en cualquier momento «pueden tratar de lanzarnos otro zarpazo mortal como el que lanzaron el 11 de abril, pero yo desde aquí, desde este sitio, desde el corazón del pueblo les advierto a los enemigos de la patria, a los contrarrevolucionarios que pudieran estar pensando que a Chávez lo van a tumbar, lo van a enjuiciar, lo van a sacar del gobierno, que no lo van a poder hacer, les advierto que conseguirán millones de venezolanos de pie dispuestos a defender la democracia bolivariana».
  • Aseguró: que «más magnánimo no ha podido ser después del golpe de Estado. He estado llamando al diálogo, a la rectificación donde haya que rectificar, he estado haciendo cambios, tomando medidas, oyendo las críticas, convocando al mundo a que venga y vea lo que aquí está pasando. Pero sin embargo hay algunos sectores que no quieren oír, contrarrevolucionarios, que pretenden continuar desestabilizando el país».
  • Afirmó que quienes «siguen pensando que los militares venezolanos se van a prestar para derrocar a Chávez, pues vean muy bien lo que les pasó a los que traicionaron el pueblo el 11 de abril. Yo soy un instrumento del pueblo, los contrarrevolucionarios quieren atropellar al pueblo venezolano».